Aún recuerdo aquellos hígados de las Landas, sin ese sabor mantecoso que empacha y envueltos en papel blanco, que solía comprar en una tienda de delicatessen y que al hacerlos a la plancha no soltaban ni una gota de grasa y se asaban como un buen filete. El que puedas encontrar ahora por aquí no tiene nada que ver; es otra historia.
Fue por aquellos tiempos cuando empecé a hacer pinitos con mi primer mi-cuit. Ha llovido mucho desde entonces, a decir verdad he elaborado unos cuantos, pero el camino recorrido hizo que encontrase la receta mágica y me salgan muy aceptables. Para mi familia y amigos de nota.
El mi-cuit de foie gras será uno de los platos para la cena de Nochebuena en afreirpimientos.





